La palabra escondida - Hekatherina Clara Delgado


 


La palabra escondida


Hekatherina Clara Delgado


Resumen


Motiva estas líneas exponer reflexiones en torno a una mezcla de estéticas, lo que ellas representan y cómo se articulan en la irrupción de un personaje. Así mismo, se expone un breve abordaje de los cruces entre diferentes espacios públicos, para trabajar el problema de cómo se produce la construcción/presentación de diversos sujetos creadores en las artes escénicas contemporáneas. Se estudia, en particular, el caso de la obra y el artista Dani Umpi.


Acercamiento al teatro


¿Qué decir de su obra musical que no se haya dicho hasta ahora? Lo que distingue a su música es la transgresión del formato canción tal como lo conocía el mainstream uruguayo. Con un destacable manejo de su condición de outsider, al igual que en sus personajes literarios, en el año 2009 Dani Umpi llega a la escena teatral argentina. Desde una perspectiva de crítica del arte varias cosas se podría decir respecto a las obra Nena, no robarás, su primera pieza teatral. Comedia musical estrenada en el marco del ciclo Decálogo del Centro Cultural Rojas de la Universidad de Buenos Aires (Argentina), correspondiente al séptimo mandamiento “no robarás”. La obra contó con la dirección de Maruja Bustamante.


Un desfile de modas como telón de fondo, personajes estereotípicos del mundo fashion, un diseñador gay que se enamora de su amiga y deciden estar juntos. A este propósito, la directora argentina, Maruja Bustamante, es bastante clara “A veces las mentiras hay que ablandarlas con un poco de música y unos bailecitos”1.


En 2012, Marta, la musical se estrena como el primer trabajo de dirección de Umpi, en el mes de setiembre en la TAE, la Escuela de Artes y Oficios de La Plata, que según su autor “mezcla teatro, perfomance y rituales”. Pone a jugar en el espacio público, un estereotipo del imaginario gay exponiendo los prejuicios propios de la superficialidad, banalidad y liviandad. Más allá de la construcción dramática, la idea del show-multimedia, la estética videoclip y la música electrónica atraviesan sus obras teatrales.


Pero ¿qué tipo de libertades o rupturas crea la aparición de Dani Umpi en el espacio público?, ¿su obra tiene que ver con su orientación sexual?, ¿qué tipo de estética pone en escena?, ¿cuál es el discurso que la sustenta?, ¿cuáles son las notas particulares de su obra? En otro sentido, ¿qué es lo que la sociedad habilita respecto a lo gay?, ¿romper con ciertos prejuicios sexuales es traicionar qué?, ¿hasta qué punto necesitamos establecer closet?2


Lo camp, la persona y el personaje


Lo gay y lo camp en Umpi plantean una intersección evidente. Susan Sontang (1964) en su ensayo “Notas sobre lo Camp” plantea que “la esencia de lo camp es el amor a lo no natural: al artificio y la exageración. Y lo camp es esotérico: tiene algo de código privado, de símbolo de identidad incluso, entre pequeños círculos urbanos”. Agrega que “el andrógino es ciertamente una de las mejores imágenes de la sensibilidad camp”.


Es innegable que la obra artística de Umpi articula una particular sensibilidad Camp, frivolizando temáticas y prácticas sociales hegemónicas desde un lugar enunciativo cuya fortaleza se encuentra en la ridiculización y el énfasis en el travestismo, para así potenciar su consumo.


En el formato literario se pierde la parte más interesante de su obra, es decir, su impronta performática. Lo camp se caracteriza por su relación estrecha con la transgresión. La ironía sobre el estereotipo gay afeminado y desfachatado a partir de una estética transgénero es un Umpi, un sello de artista.


Si una persona deviene abyecta, en cualquier sentido, ¿no crea vestuarios y personajes acordes a diluir aquello que lo estanca en una definición, en una forma del ser acotada?, ¿no pone en cuestión lo privado y lo público? El volver sobre la idea de mentira, verdad y simulación permite adentrar el análisis en el centro de las problemáticas de los teóricos de la Modernidad, que remite a la discusión sobre el teatro en el pensamiento de Rousseau, el problema de la simulación en la sociedad cortesana, relacionada directamente con la representación de la corte en el teatro del siglo XVIII.


El lugar de lo gay, en una sociedad hiper-amortiguada como la uruguaya, es uno de los lugares de la transgresión simbólica a partir de la teatralidad. Lo Camp tiene que ver con el personaje, con la teatralización, en este caso, mediante la parodia. La performance pública le permite ocultarse, pues precisamente genera la distancia entre Daniel y Dani para poner en tensión el cerco de la hegemonía cultural identitaria.

La parodia, junto a la imagen, como centro de la cultura del entretenimiento en la sociedad de la comunicación es central en su obra. Sontang plantea que:


Lo único importante en lo camp es destronar lo serio. Lo camp es lúdico, antiserio. Más precisamente, lo camp implica una nueva, más compleja, relación para con «lo serio». Es posible ser serio respecto de lo frívolo y frívolo respecto de lo serio” (Sontag, 1984: 361).


Pero, realmente ¿se pueden cuestionar los límites simbólicos de un espacio público a partir de frivolizar cuestiones serias y viceversa?, ¿la estética Camp no puede desligarse de una intención política que apunta a reivindicar lo gay? Tal vez valga medir los efectos con respecto a lo existente, para rescatar aquello que es alteridad, diferencia entre lo público y lo privado no menor, pues en la revelación de lo insignificante se construye parte de lo frívolo.


La marica que retoma la estética de los noventa y, al mismo tiempo, juega con la evolución tecnológica en la música es abyecta. Los personajes irrumpen en un campo donde la inflación del imaginario es predominante, configuran un escenario construido a partir de subjetividades outsiders y freeriders.



¿Qué sucede con la frivolidad de la propuesta de Umpi? Para aparecer en el espacio público como el puto aceptado –que reproduce ciertos tópicos de lo maricón y por ello es rescatado como lo visible- debe ganar cierta frivolidad espectacular. No expone al estereotipo gay masculinizado, ese es el punto donde a la transparencia se le adiciona frivolidad: la subversión, en la sociedad de la transparencia, es que el puto cumpla con lo que se espera de él.

Pero, en la sociedad de la transparencia ¿hay subversión posible si ella se presenta en formato light? El problema central es la superficialidad –esa falta de constitución de fondo, que es ficticia, constituida junto al yo moderno, como su contraparte necesaria- no permite la constitución de una distancia con respecto a uno mismo, y esa distancia aparece como central en la crítica emancipatoria moderna, y la idea de autonomía ¿Cómo y en qué espacio constituye su autonomía Daniel Umpierrez?, ¿cuál es el sujeto emancipado: Daniel Umpierrez o Dani Umpi?, ¿hay “sujeto cierto” en este juego camp de lo light?


Umpi subvierte el espacio al mostrar lo inmostrable, lo vergonzoso. Pero, a la vez, dice exactamente aquello que se espera de él ¿qué juego se genera en la ampliación del espacio público, en la relación entre el arte y la costumbre, para la aceptación de lo diferente?



Bibliografía


Sontag Susan (1984) Notas sobre lo Camp. En Contra la interpretación, Seix Barral, Barcelona.



1 La definición de mentira de la RAE dice: “Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa”. ¿Qué es esta mentira light maquillada? ¿Qué significa “ablandarlas”? La RAE define blando como: “Tierno, suave, que cede fácilmente al tacto”, y ablandar como: “Hacer que alguien ceda en una postura intransigente o severa, mitigar su ira o enojo”. En este sentido es interesante pensar cómo esta mentira blanda es una forma de presentación de sí, una forma de la presencia relacionada con el mundo líquido del que habla Bauman. Una forma de la blandura que no es sino una forma de alivianar las propias formas identitarias para no caer en las intransigencias que implica toda relación de enemigos. Para decirlo claro: hay aquí una relación con la idea de transparencia y consenso.

2 Es interesante que el caso te permite pensar cuestiones de lo privado y lo público, y volver sobre las idea de mentira, verdad y simulación. Discusión que está en el centro de las problemáticas de los teóricos de la modernidad (pienso en la discusión sobre el teatro de Rousseau, y el problema de la simulación en la sociedad cortesana, relacionada directamente con la representación de la corte en el teatro del siglo XVIII).

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